Que la vida nos coja cantando
Vivimos en un mundo global que es un espejo roto, donde cada fragmento refleja una verdad distinta. Un mundo tan hermoso que duele, tan jodidamente cruel que hipnotiza. Aquí no hay grises, no señor: todo es una explosión de extremos. Todo te acaricia y te golpea al mismo tiempo, como una canción que empieza suave y termina ardiendo en llamas. Es un planeta que sangra por las grietas y aun así, encuentra la manera de florecer. Donde el mar, aunque herido, sigue susurrando poemillas entre la espuma de las olas. Un lugar donde los pájaros, testarudos, le gritan al viento que aún queda esperanza, mientras en el barro alguien se consume, olvidado por los demás. Aquí, a la sombra de este mismo cielo que no distingue colores ni fronteras, unos ríen, otros aman, otros sueñan...y en contraste -justo al lado- alguien empuña un fusil por una bandera que ni siente ni le representa. En este mundo, las máscaras son la única verdad que nos queda. Nos cubrimos con ellas para esconder las cicatric...




